Jorge Rosiñol; firmeza y experiencia por la gubernatura
Roger Elías Cornelio Sosa
SAN FRANCISCO DE CAMPECHE, CAM., A 19 de Enero de 2015.- Superado el dilema cupular en su partido, Jorge Rosiñol Abreu se apresta para dar el siguiente paso. Sabe que tiene todo el apoyo de Gustavo Madero y del panismo de casa. Su meta: la gubernatura de Campeche. Su apuesta: la unidad interna de su partido y la conciliación entre campechanos. Confía en que puede lograrlo.
Recapitulemos. En este espacio abordamos las seis figuras del PRI; escribimos de Layda Sansores y su “Morena”; y en justa equidad, nos referimos ahora al mejor posicionado de Acción Nacional. El actual legislador federal, exdiputado local y exalcalde de Carmen no sólo ostenta linaje político, sino que su paso por la administración pública le ha procurado capacidad, carácter y experiencia. Veamos.
Hace 14 años formó parte de la generación de neopanistas que encumbraron en la presidencia a Vicente Fox. Su pasado de prosapia priista se diluyó con trabajo en la Legislatura Local. Se superó y junto con apasionados colegas, trascendió para bien del Carmen. Pusieron en entredicho acciones de gobierno poco transparentes y corrigieron el rumbo con Pémex… para bien de Campeche.
No está a discusión su trayectoria. Después de Sebastián Calderón Centeno en la alcaldía carmelita, tomó la estafeta (2003-2006) y colocó a este municipio en planos nacionales. La lucha por el 80-20 fue encarnizada y lo lograron; la pelea por mejor trato de Pémex al estado fue desgastante, pero al final triunfó la razón. Mayores presupuestos y Obras de Beneficio Mutuo, los resultados.
Su recio carácter no pasa desapercibido. Es de convicciones firmes, cierto, pero sabe también del valor de la tolerancia. Receptivo a sugerencias, pero insufrible a las frivolidades. Serio en sus facciones y más responsable en su trabajo. Enemigo del derroche, pero solidario con los necesitados de verdad. Le gusta trabajar en equipo. Se rodea de valores y lealtades, no así de aduladores y holgazanes.
Hombre exitoso como empresario a toda prueba. Como servidor público ha entregado buenos resultados. Sus luchas contra la opacidad marginaron un tiempo a su municipio. Concesionó el servicio de limpieza y la Isla dejó su muladar aspecto. Del tamaño de sus triunfos son sus detractores. Hoy transita por las amplias avenidas del respeto y prestigio, en una Babilonia heterogénea como es Ciudad del Carmen.
Así es Jorge Rosiñol, entrón y temerario. Lamenta el fuego amigo. No le gustan las divisiones, ni siquiera cuando se toca el tema de “carmelitas” y “campechanos”. Se remonta a Don Arturo Shieldz Cárdenas –último gobernador de origen isleño- y retoma su postulado de unificación. No niega que hay quienes buscan la confrontación, pero apela a la sensatez por el bien del Estado.
Recién se mostró colérico por la tragedia en el accidente carretero. Con firmeza y energía se dirigió a la SCT. Con fecha 16 de mayo espetó: “Recuerdo a Usted que en la reunión de la Comisión de Infraestructura el 23 de abril de 2014, le manifesté (…) la ampliación a cuatro carriles del tramo carretero (…) entre los límites de Tabasco y Campeche (…) que consta de 171 kilómetros…”.
Exhortó al Ejecutivo Federal “…para que se apliquen los recursos financieros necesarios para solventar esta problemática que afecta a todo el sureste del país”. Atrevido si, indolente nunca. Le gusta dar la cara y ser directo. Más para exigir justicia y respeto. Su seguridad contagia. Obliga a seguirle el ritmo. Pareciera que no tiene vida propia, pero sucede que es ordenado. Todo tiene su lugar y su momento.
Se le puede criticar su dosis de exigencia, pero su pragmatismo lo enaltece. Que es estricto y severo, pero lo compensa cuando el resultado satisface. Mano dura, sí, pero quien no practica la disciplina, no llega a nada. No quita el dedo del renglón. Quiere que se libere el pago del Puente Zacatal, de origen federal. ¿Cómo es posible que se tenga que pagar por entrar o salir de la Isla? se pregunta.
Jorge Rosiñol se presenta hoy como la opción que unifique el panismo campechano. No se somete a grupos ni está peleado con nadie. El enemigo está fuera, dice. Lograr que la gente crea de nuevo en el PAN, es posible. Alcanzar el propósito de superar los votos que hizo su paisano Juan Carlos del Río en el 2003, no es retórica. Todo es viable cuando hay voluntad, franqueza y determinación.
Vienen bien las cosas para Rosiñol. Su trabajo lo respalda y acredita. Su futuro se mira interesante. Podría ser. La suma de coyunturas nacionales, la polarización de preferencias y la propuesta responsable, serían el aderezo idóneo para que este guiso llamado Campeche tenga sabor azul. No hay que dar nada por descartado...





Comentarios
Publicar un comentario